Causas

¿Qué es la alopecia androgenética?

La alopecia androgenética es la pérdida de cabello debido a factores genéticos. Es el tipo de alopecia más común en nuestra sociedad: afecta a 9 de cada 10 hombres mayores de 21 años, aunque en distintos grados de intensidad, y a 4 de cada 10 mujeres a partir de la menopausia.


La alopecia androgenética masculina suele empezar por las sienes, que pueden despoblarse poco a poco a partir de la pubertad. En muchos casos esta alopecia débil se queda ahí y no avanza; en otros se adentra por la parte frontal de la cabeza, lo que forma las llamadas entradas, y puede hasta verse complementada con los primeros claros en la zona de la coronilla. Estos estadios son más comunes en hombres de entre 30 y 40 años, y a partir de los 40 se puede decir que 1 de cada 2 hombres sufre alopecia en la zona de la coronilla.
 
Todo este proceso evolutivo de la alopecia androgenética puede darse en décadas o bien en unos pocos años, pero conforme pasa el tiempo hay más probabilidades de que la alopecia androgenética se desarrolle en el hombre de forma totalmente visible.
 
La alopecia androgenética en mujeres es menos común que su variante masculina, y se diferencia sensiblemente, pues no se manifiesta en forma de caída, sino en la pérdida de densidad y en la aparición de zonas clareadas, particularmente en la parte superior de la cabeza.

Tanto los hombres como las mujeres comparten las causas que originan la alopecia androgenética: herencia genética, hormonas y envejecimiento.


La herencia genética predispone a sufrir alopecia si un familiar la ha tenido, lo que en el caso de los  hombres resulta muy común, aunque está comprobado que el gen suele saltarse algunas generaciones y, como se ha dicho, no se manifiesta de igual modo en todos los hombres a pesar de que esté tan extendida.

El envejecimiento, por su parte, también ayuda a la aparición de esta enfermedad, pues el declive del cuerpo también se manifiesta en todo lo que atañe al crecimiento y la salud del cabello, y particularmente a los folículos pilosos, las cavidades donde crece el cabello.

Pero el verdadero desencadenante de la alopecia androgenética es la presencia de ciertas hormonas en unos niveles mayores de los habituales.

Causas de la alopecia androgenética en hombres

La caída del pelo en los hombres se produce por la reducción de la testosterona, la hormona asociada al proceso de diferenciación sexual en los hombres por el cual se desarrollan la masa ósea y muscular y el vello, entre otras características propiamente masculinas.

La enzima 5a, reductasa, convierte la testosterona en dihidrotestosterona, que es la hormona que desencadena todo el proceso que origina la alopecia androgenética en los hombres. Esta hormona, también llamada DHT, en conjunción con cierta predisposición genética, provoca que se reduzca el número de folículos pilosos, haciendo que el pelo sea cada vez más ligero y fino hasta su desaparición. El envejecimiento no hace sino contribuir a la degeneración de los folículos pilosos, lo que agrava la alopecia.

La alopecia androgenética afecta, a la inmensa mayoría de los hombres. Sin embargo, no lo hace del mismo modo, y lo que para unos se queda en unas entradas despobladas pero estables hasta los 45 años, en otros estas mismas entradas pueden avanzar por la zona frontal y desembocar en una alopecia desde la frente hasta la coronilla sin haber superado la treintena.

Para salir de dudas y clasificar la intensidad de este tipo de alopecia, el doctor James Hamilton creó en 1951 una escala que en 1975 fue completada por el doctor O’Tar Norwood. Esta escala, conocida como Hamilton-Norwood, clasifica los distintos estadios de la alopecia androgenética, lo que ayuda a que los hombres cuantifiquen la agresividad de la pérdida de cabello.

Causas de la alopecia androgenética en mujeres

En las mujeres no se da con tanta facilidad como en los hombres y se estima que lo sufren el 15% de las mujeres antes de los 40, y casi el 40% a partir de la menopausia. Quizá debido a que no está tan extendida, la alopecia androgénica en mujeres suele llevar asociado cuadros de depresión, y por ello tratarla a tiempo es fundamental.

Al contrario que la afección masculina, la alopecia androgenética femenina no es reconocible por la caída del pelo, sino por la pérdida de densidad y la aparición de zonas clareadas, particularmente en la parte superior de la cabeza, derivadas de la degradación de los folículos pilosos, particularmente después de la llegada de la menopausia.

Dicha degradación está provocada por una presencia más alta de lo que sería natural de ciertas hormonas masculinas, entre las que se encuentran la testosterona, la androsterona y la dihidrotestosterona o DHT. Estas hormonas masculinas provocan el agotamiento de los folículos pilosos, lo que se traduce en que crece menos pelo y más frágil. El pelo cae, pero no lo suficiente como para provocar la calvicie que sí se da en los hombres.

En el caso femenino, los folículos pilosos no llegan a secarse del todo, sino que siguen haciendo crecer el pelo, aunque en menor densidad y dureza. Esta es la razón por la que no es común que esta alopecia produzca la calvicie total en las mujeres.
 
Los primeros síntomas son la pérdida de densidad capilar a nivel frontal y superior de la cabeza, pese a eso, se desarrolla de una forma más difusa que la calvicie masculina y se suele mantener la integridad de la primera línea lo que hace que por lo general, no haya entradas. Su evolución se produce más lentamente que en los varones pues rara vez llega a fases tan avanzadas.
 
Muchos investigadores han tratado de clasificar la alopecia androgenética en las mujeres para establecer el grado de afectación y poder unificar criterios terapéuticos, médicos y/o quirúrgicos. Pero no fue hasta 1977 cuando el Dr. Ludwig presentó una escala con 3 grados de evolución. Actualmente esta escala es la que se acepta universalmente.

Tipo I

En esta fase sólo existe una pequeña pérdida del cabello o este se vuelve más fino.

Tipo II

Desciende notablemente el volumen de cabello. En la línea media se produce un retroceso del cabello, dejando una importante extensión sin pelo.

Tipo III

Existe una pérdida importante del cabello en la parte superior de la cabeza y una extensión considerable sin pelo en la línea de media de separación.
 





Manuela Bermúdez, PhD

Doctora en Biología. Cosmetic Expert